Empresa Mayorista de Productos Alimenticios: retos y transformaciones

En la provincia de Matanzas ya se comercializan las siete libras de arroz correspondientes al mes de noviembre (seis de las normadas por consumidor y una de donación). Es cierto que no alcanzan, pero sin dudas representan un aliciente.

Para que el demandado producto arribe a su destino, son muchas las manos que intervienen en el proceso. En la Empresa Mayorista de Productos Alimenticios (Empa) de Matanzas se dedican largas jornadas a la recepción y distribución del cereal. Sin descanso y con total resolución, se trabaja para que el alimento llegue al pueblo.

Los problemas financieros que el país enfrenta han afectado seriamente la estabilidad en la distribución de los productos de la canasta familiar normada. No obstante, los trabajadores de la Empa, asegura el director comercial Luis López Navarrete, asumen el reto de afrontar las vicisitudes: “Mientras hay un saco que transportar, no se reposa”.

Pese a ser blanco de continuas críticas por aspectos que escapan a esta empresa, en los últimos tiempos se percibe un proceso transformador hacia el interior de las unidades que la conforman.

Las dificultades en el arribo de los alimentos, en su mayoría importados, provocan serias demoras que despiertan descontento en la población. Sin embargo, cuando los productos llegan al puerto, enseguida se activa el mecanismo de recepción, traslado y distribución, donde intervienen decenas de trabajadores que laboran desde el total anonimato.

Desde hace algunos meses, la Empa en Matanzas experimenta cambios sustanciales con el objetivo de convertirse en un referente dentro del sistema empresarial de la provincia.

RADIOGRAFÍA A UNA EMPRESA ESTATAL SOCIALISTA

En el pasado reciente, la Empa matancera afrontó serias dificultades en el manejo de las finanzas, las cuales desembocaron en acciones de descontrol que perjudicaron seriamente el patrimonio financiero de la entidad

Desde la asunción del nuevo director general, Idael Rodríguez Durán, con amplia experiencia y capacidad de dirección, se han dado a la tarea de transformar la percepción negativa que muchas personas asumieron sobre esta empresa.

La entidad, que aglutina más de 600 trabajadores en toda la provincia, durante el 2023 aspira a la transformación total de su reputación.

Con ese objetivo se han trazado estrategias de trabajo que persiguen alcanzar una total transparencia financiera. Para ello efectúan regularmente un despacho donde se precisan y analizan diversos temas que tributan a un mejor desempeño empresarial.

Eloy Rodríguez Suárez, director contable financiero de la Empa en Matanzas, afirma que no se trata de una simple reunión más, sino “de un encuentro vital, que hasta se puede catalogar de atractivo, por la riqueza de los debates. La importancia está dada por la retroalimentación y control de las misiones encomendadas. Asimismo, se analiza la documentación minuciosamente”.

Este intercambio tiene como objetivo principal disminuir las cuentas por cobrar, una de las grandes problemáticas que enfrentan, para lo cual se ha montado un sistema de cobro donde se facturen las moras por impago, entre otras acciones.

El despacho virtual se realiza por videoconferencia. En él intervienen todas las UEB de los diferentes territorios que integran el conjunto, y se abordan asuntos relacionados con el estado de los medios tecnológicos, el combustible o mantenimientos a los inmuebles.

Se analizan, además de los pagos, según refiere Rodríguez Suárez, las normas establecidas que permitan alcanzar la necesaria eficiencia, así como las proyecciones futuras para un despegue definitivo de las unidades.

Entre las actividades de más peso, se examinan exhaustivamente las finanzas y la calidad del registro contable. Rodríguez Suárez advierte con convencimiento que, si no se cuenta con un buen registro contable, los análisis económicos nunca serán veraces, “por eso no puede haber anarquía, tiene que ser un proceso inmaculado”.

SIN PAÑOS TIBIOS

En vínculo directo con la base y los continuos recorridos a los diferentes almacenes de la provincia, la Empa establece un certero sistema de dirección que permite palpar en el terreno las dificultades que surjan.

“A las cosas se les llama como son” parece ser el estilo de trabajo de Rodríguez Durán. En una videoconferencia con las diferentes UEB de la provincia, el director general llama sin tapujos a reforzar las medidas que contribuyan a reducir a la mínima expresión los posibles hechos delictivos contra los bienes del Estado.

Idael Rodríguez reconoce que existen ejemplos positivos que han logrado cerrar filas a las indisciplinas y al desvío de recursos. “No puede haber impunidad, para eso debemos reforzar las medidas de control”, indicó. Para él resulta vital implicar a los trabajadores en las acciones de control y prevención.

En los últimos tiempos se retoman acciones como el control físico diario de los recursos almacenados, y el registro de las mercancías que entran y las que salen de los almacenes; “solo así lograremos alcanzar un mayor control de los inventarios, según la resolución 130.

“Para ello urge que los directivos dominen más los procesos, normas y procedimientos que rigen la política de la empresa mayorista”, explicó.

TRANSFORMACIONES QUE YA SE PALPAN

Para lograr grandes transformaciones, primero deben prenderse en la mente de los trabajadores. Por ello, en los últimos tiempos, además del favorable cambio en la imagen de la sede, se suma la creación de un Comité de Género que busca impulsar el empoderamiento femenino y dignificar el papel de las mujeres, quienes conforman más del 25 % de la plantilla.

Con la creación de este comité, también se impartirán talleres y conferencias para promover la equidad y erradicar cualquier manifestación de discriminación y violencia de género, así como de comportamientos sexistas hacia el interior de las unidades.

Asimismo, cuentan con un Comité Juvenil José Antonio Echeverría, el cual tiene como objetivo sumar este importante sector etario a las grandes labores y que ejerzan más protagonismo en las proyecciones de desarrollo de la entidad.

“La constitución de este Comité Juvenil logrará transformar definitivamente la imagen de esta empresa, porque los jóvenes nos impregnarán esas ganas de hacer, siempre desde la pureza, porque dicen lo que piensan sin dobleces; a eso los exhortamos, a que nos acompañen en las tomas de decisiones y en el combate diario por mejorar lo que somos”, aseguró Rodríguez Durán.

Ana Laritza, joven que se desempeña como técnica en Seguridad y Salud del Trabajo, aseguró que representa un reto asumir la responsabilidad, pero no la ve como una carga, sino como una oportunidad de demostrar la valía de la juventud y el comprometimiento a impulsar grandes tareas, como la de los mayoristas matanceros.

“Tenemos la convicción de que se tomarán en cuenta nuestros criterios, algo que nos motiva a llevar la empresa hacia adelante”.

ZAFARRANCHO DE COMBATE

A las continuas mejoras se suman las acciones constructivas de las unidades y la reparación capital del parque automotor. Destaca la activación de dos montacargas recién salidos de los talleres y que ya brindan servicios en las UEB de Bellotex y Jovellanos.

Estas acciones forman parte del programa estratégico trazado por la Dirección de la Empa para la recuperación de los medios tecnológicos, lo cual beneficiará la calidad de vida de los trabajadores y repercutirá positivamente en la productividad del trabajo.

Mientras en la Empa se aprecia ese proceso transformador hacia los almacenes, donde se decide una parte importante de los resultados de las unidades, el ajetreo se percibe incesante.

Allí no existen feriados ni domingos de asueto. Cualquier día de la semana, sin importar la hora, se les ve a los mayoristas inmersos en la recepción y distribución de los víveres.

Los camiones llegan, y los estibadores operan los sacos con gran agilidad como si no pesaran 100 libras. “La práctica”, dirán algunos. Y por supuesto que los estibadores saben qué postura adoptar para no lesionarse.

Un hombre de la Empa puede cargar en una sola jornada hasta ocho toneladas, ¡160 sacos! Incluso un poco más, en momentos cruciales como los que hoy demanda la provincia.

Lo cierto es que los sacos sí pesan, pero el compromiso aligera la carga, pues estos hombres saben la responsabilidad que recae en sus hombros: la alimentación del pueblo.

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