Cómo fabricaron una base de espionaje china en Cuba

Los servicios de inteligencia estadounidenses ya tienen imágenes de los espías chinos que trabajaran en la instalación de la base de espionaje en Cuba con el fin de interceptar comunicaciones en Estados Unidos.

El pasado jueves 8 de junio The Wall Street Journal publicó un artículo sobre un supuesto acuerdo entre La Habana y Pekín por miles de millones de dólares para la instalación de una base de espionaje china en la isla.

Pero parece que los “funcionarios estadounidenses al tanto de informaciones clasificadas” que filtraron la noticia al periódico no son tan confiables después de todo, pues el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, ha asegurado que la información del medio “no es correcta”.

El mismo Wall Street en su artículo sita a Kirby, que plantea: «Somos muy conscientes de los esfuerzos de China de invertir en infraestructura con fines militares en todo el mundo, incluido este continente. Los seguimos muy de cerca y tomamos medidas para contrarrestarlos».

Las autoridades cubanas por su parte han calificado de “totalmente mendaz e infundada” la información difundida por el medio estadounidense.

En conferencia de prensa, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío[W1] , denunció que “calumnias de este tipo se han fabricado con frecuencia por funcionarios de los Estados Unidos, aparentemente familiarizados con información de inteligencia”.

Pero debemos preguntarnos, ¿qué hay detrás de esta noticia bomba que ha acaparado titulares en varios medios en las últimas horas? Quizás los recientes tweets del congresista por la Florida, Mario Diaz-Balart, arrojen un poco de luz al asunto. “La Administración Biden debe condenar esta amenaza a nuestra seguridad nacional, dejar de aumentar los compromisos diplomáticos y la flexibilización de las sanciones contra el régimen cubano…”, publicó Diaz-Balart.

La carrera presidencial ha comenzado oficialmente en Estados Unidos y tanto demócratas como republicanos harán hasta lo imposible por salir vencedores, por lo que no es descabellado pensar que este bulo podría tener entre sus fines desestimular cualquier medida dirigida a relajar las sanciones contra Cuba o de justificar su permanencia.

Cabe recordar que, este tipo de construcciones mediáticas han sido utilizadas en el pasado respondiendo a intereses espurios del entramado político estadunidense; principalmente en periodos prelectorales o en el marco de coyunturas favorables para un acercamiento entre ambos países.

Así a finales del mandato de Obama inventaron los famosos “ataques acústicos” contra sus diplomáticos, los que utilizaron como pretexto para hacer retroceder el proceso de normalización de las relaciones con la isla.

La trama urdida por las estructuras más conservadoras del establishment norteamericano y sus servicios especiales, mediatizada y enriquecida por los grandes medios de ese país y de los que les hacen el juego, se semejaba por la ficción de su contenido, suspense y desarrollo, a los capítulos de la serie los Expedientes X.

Después de casi siete años de investigación y de haber culpado hasta los grillos cubanos de atacar a sus funcionarios, las autoridades estadounidenses concluyeron que es muy poco probable que un enemigo con un arma secreta sea el causante de la misma. Aunque dijeron que si surgiera información de que un adversario extranjero hubiera desarrollado una tecnología para un arma energética, eso podría hacer que los analistas ajustaran sus evaluaciones.

Nada, que si les hace falta como en las series hacen otra temporada sobre el tema.

En el caso de la ficticia base de espionaje china, ojalá no se le ocurra a un ciudadano de ese país que esté de visita en Cuba, montarse en un burro y subirse a una loma con él, pues sí, a los grillos por emitir el sonido con el cual enamoran a las hembras de su especie los acusaron de ser los autores de los inexistentes “ataques acústicos”, por qué al burro que tiene las guatacas grandes, máxime si lleva un chino arriba, no lo van a culpar de prestarse para que les espíen sus comunicaciones.

El Wall Street Journal que sirve de mensajero y propagador de esta última mentira salida de las mentes más calenturientas del imperio, es un medio de la derecha norteamericana y por lo tanto responde a los intereses de esta. Su historial en cuanto al apego a la verdad y el respeto a las normas éticas del periodismo, no es nada limpio.

Por ejemplo, en 2020 China expulsó a tres periodistas del medio por no disculparse por un artículo de corte racista y denigrar sus esfuerzos para combatir la epidemia de coronavirus. Además, Rusia detuvo y acusó de espionaje a un reportero de dicho periódico.

En esta ocasión uno de los periodistas qué escribió el artículo con la mentira sobre el supuesto acuerdo con China está acreditado en la prensa de la Casablanca, quizás allí recibió la instrucción y la “información” para escribir el mendaz texto. El cinismo con el cual WSJ miente nos reafirma la convicción de que, en USA el fin justifica los medios, pero como expresará nuestro comandante en jefe, “…una mentira, una calumnia, una infamia repetida una vez, mil veces, un millón de veces, ¡no podrá convertirse jamás en verdad! …”

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