Prensa cubana, prensa de la Revolución

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Nuestro héroe nacional, José Martí dijo y cito: ¨la prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio y consejo¨, no por gusto en honor a la fecha de salida del primer ejemplar del periódico Patria, creado por él, quedó establecido en Cuba el Día de la Prensa.

Desde esta premisa, el camino del periodista revolucionario en nuestro país no puede ser otro que el del compromiso, apegado a la verdad y los valores que sostienen un modelo de sistema como el que defendemos.

La responsabilidad del profesional de la prensa se multiplica. Estamos transitando por momentos complejos que requieren de agudeza en cada palabra, sonido o imagen…

No podemos darnos el lujo de contemplar pasivamente los fenómenos que pueden darse en nuestra sociedad, sin exponerlos objetivamente, hurgando en sus causas y proponiendo soluciones.

Somos formadores de la opinión pública y en ese camino, nuestra más reciente aprobación de una Ley de Comunicación Social deja bien claro que los medios fundamentales de Comunicación son propiedad estatal y responden a la ideología del Partido Comunista de Cuba.

No es casual. Porque se define desde el primer momento el carácter revolucionario y militante de nuestra prensa, que no quiere decir ausencia de crítica o de señalamientos que deben conducirnos a perfeccionar nuestro modelo socialista en bien todos y defendiendo siempre la unidad.

En un escenario de una extrema guerra mediática, donde los odiadores son dueños de los medios tecnológicos en las comunicaciones, nos toca también estar en el combate para defender nuestras ideas, contribuir a desmontar las falacias enemigas y las campañas cada vez más sofisticadas de nuestros enemigos de siempre, que ahora tienen como base la plataforma digital.

Los desafíos actuales de la prensa cubana son enormes. Porque nuestra labor que es ideológica no lo olvidemos, tiene lugar en un escenario complejo en el orden económico y también social.

La efectividad de nuestra labor transita también por el cambio de un modelo de prensa capaz de atemperarse con las nuevas prácticas internacionales de la comunicación, sosteniendo nuestra batalla como multimedios, o sea en todas las formas y salidas posibles, incluida la plataforma digital, con contenido y forma coherentes que atraigan y logren sumar lectores, televidentes, audiencias e internautas.

Para eso tenemos que estar preparados, dominar las herramientas más actuales de la comunicación, estudiar, aunar saberes, analizar integralmente los fenómenos, anticipándonos a los sucesos para alertar, aconsejar y proponer. Con esa prensa soñó José Martí, nuestro más grande precursor.

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